Cómo gestionar la cartera de proyectos de innovación

Saber cómo gestionar la cartera de proyectos de innovación es vital para las empresas. Hacerlo mal, o directamente no hacerlo, puede tener un alto coste que se materializa en forma de pérdida de importantes oportunidades en el mercado.

¿Qué es la innovación en la empresa?

La innovación es algo que puede darse de manera consciente y planificada, e incluso de forma inconsciente. Se trata de un proceso que lleva a mejorar cualquiera de las actividades que se llevan a cabo dentro de la empresa.

Por ejemplo, podríamos innovar en algunos de los productos que tenemos en el mercado, pero también podríamos mejorar los procesos de gestión de personal, de marketing, etc.

Hay dos formas básicas de innovar:

  • Mejorando los procesos corporativos y haciéndolos más eficientes.
  • Ideando nuevos productos o servicios para lanzar al mercado, o mejorando los que ya se están vendiendo.

 

Cómo gestionar la cartera de proyectos de innovación

 

¿Por qué es tan importante la innovación empresarial?

Las necesidades de los consumidores cambian a lo largo del tiempo, unas veces más rápido que otras, y las empresas no pueden quedarse atrás. Si su forma de trabajar, o lo que ofrecen, no puede satisfacer las necesidades del público, ese negocio está condenado al fracaso.

Pero no basta solo con innovar, hay que saber gestionar bien ese proceso para sacarle el máximo partido posible.

La cartera de proyectos de innovación

Hay ideas que aparecen en la mente de quien las tiene de una manera muy definida, y hay otras que son tan solo un esbozo. No importa, todas ellas son un ejercicio de innovación y deben ser tenidas en cuenta.

La cartera de proyectos de innovación es el espacio en el que vamos a recoger las diferentes ideas novedosas que hayan surgido en la empresa. Algunas provendrán de quienes están especialmente encargados de la innovación, y otras pueden haber sido sugeridas por empleados cuya labor no está relacionada directamente con la mejora de los procesos o los productos, pero todas las ideas son importantes.

Como decíamos, en la cartera de proyectos de innovación vamos a dejar constancia de todas esas ideas y luego las iremos analizando, determinando cuáles son viables de llevar a cabo y cuáles hay que descartar. Es algo así como un banco de ideas.

Si las ideas no surgen de manera espontánea, o hace falta innovar en un determinado ámbito y no se sabe muy bien cómo, se puede recabar la ayuda de especialistas externos a la empresa, como una consultora innovación tecnológica.

Lo importante es que esa cartera nunca esté vacía. Aunque muchas de las ideas propuestas no se lleven a cabo, es bueno que haya movimiento innovador, y que el equipo sea capaz de ir más allá de su zona de confort. Además, incluso las ideas descartadas pueden servir luego como base de otras que sí podrían convertirse en realidad.

¿Cómo se gestiona la cartera de proyectos de innovación?

La mejor guía la encontramos en el estándar ISO 56000 sobre la Gestión de la Innovación. En resumen, dicha gestión de una cartera de proyectos de innovación implica:

Facilitar el acceso a la misma

Lo primero que debemos hacer es establecer los canales de comunicación necesarios para que cualquier persona de la empresa que haya tenido una idea relacionada con la innovación la pueda depositar en este banco de ideas.

Promover el Liderazgo y el apoyo

Tanto desde la Gerencia de la empresa como desde los trabajadores, se debe fomentar una cultura y compromiso de empoderamiento de las ideas innovadoras, así como también un seguimiento cercano de la estrategia de gestión de la innovación para poder sacar el máximo partido a las nuevas ideas.

Definir los criterios de evaluación

En el siguiente paso hay que comenzar el cribado, eliminar las propuestas de innovación que no son viables y elegir aquellas que sí podrían llevarse a la práctica. Lo que se suele hacer en estos casos es evaluar los proyectos por fases a fin de reducir su nivel de riesgo.

Si no hay criterios de elección objetivos, las ideas se elegirán utilizando criterios no adecuados. Por ejemplo, escogiendo una opción solo porque le ha gustado al jefe, o descartando otra porque parece muy cara.

Partimos de la base de que la innovación es una inversión, por lo que una buena forma de evaluar las propuestas es partir de criterios financieros como VAN (Valor Actual Neto) y TIR (Tasa Interna de Retorno).

Hay otros criterios muy útiles:

  • Impacto estratégico: para determinar si innovamos porque sí o porque es una respuesta frente a la competencia o a una necesidad de los consumidores.
  • Viabilidad tecnológica: se examina si la empresa tiene tecnología suficiente para desarrollar esa innovación, o si podría adquirirla en el mercado, o contratarla con un proveedor externo.
  • Viabilidad comercial: se centra en saber si un nuevo producto o servicio, o la mejora de uno anterior, puede resultar de verdad interesante en el mercado.

 

 

A través de estos criterios de evaluación vamos a encontrar a los proyectos de la cartera de innovación que tienen un mayor potencial. A partir de ese momento, toca trabajar en el plan operativo de innovación.

Más inversión no siempre es igual a más rentabilidad

Un error frecuente en cómo gestionar la cartera de proyectos de innovación en el que suelen caer algunas empresas es pensar que una gran inversión en innovación siempre va a dar buenos resultados, pero la realidad nos dice que esto no es así.

La rentabilidad obtenida no depende tanto de la magnitud de lo invertido ni de la magnitud de los cambios realizados en los procesos de trabajo o en los productos o servicios ofertados en el mercado. Con frecuencia, pequeñas innovaciones consiguen mejores datos en cuanto a rentabilidad, y consiguen que la misma sea sostenida en el tiempo.

Es importante tener claro en qué y cómo se innova, así como cuántos recursos se van a destinar a ello. Así podremos evaluar si el resultado es o no positivo. Para poder hacerlo, debemos dar un paso más en la gestión de la innovación, que es la monitorización.

Se vuelve imprescindible hacer un seguimiento del funcionamiento de las innovaciones llevadas a cabo para evaluar cómo de efectivas están siendo y su impacto en el negocio a todos los niveles. Esto nos permitirá detectar errores y buenas prácticas que serán muy útiles en futuros procesos de innovación.

Ahora que ya tienes claro lo importante que es saber cómo gestionar la cartera de proyectos de innovación, déjanos decirte que no tienes que hacerlo todo tú solo, puedes contar con especialistas. Contacta con nosotros y descubre cómo podemos ayudarte.